Special Deluxe. Mi vida al volante, de Neil Young


En este segundo volumen de memorias Neil Young introduce una serie de cambios que marcan la diferencia. En vez de imágenes, incluye ilustraciones hechas por él mismo. En ellas retrata los coches que ha tenido durante su vida, y en esta ocasión los vehículos (y los dibujos) cumplen la función de hilo conductor. A través de esos coches y de los recuerdos asociados a ellos, se va exhumando el pasado. También hay extractos de canciones: escritas por él o escritas por otros. Es como si, en esta segunda parte, Young rellenara algunos de los huecos del primer libro. No me interesan mucho los coches, por no decir nada, pero su evocación, de mano de Young, trae aparejados recuerdos importantes que no había contado antes. Aquí, un par de extractos sobre la composición de la BSO de Dead Man, uno de sus mejores discos y una de las mejores películas de su director:

Jim Jarmusch, amigo y cineasta, rodó Dead Man en 1995 y me pidió que me encargara de la banda sonora. Johnny Depp y Gary Farmer interpretaban a los dos personajes principales; Farmer daba vida a un indio que se llamaba Nadie y Depp a un contable sumido en una búsqueda cósmica.
Cuando vi la película sólo tenía diálogo y le dije a Jim que era una obra maestra. Lo era. Era un clásico extraño, único. Me parecía un clásico mudo, de esos en los que alguien tocaba un órgano o un piano en el cine mientras se proyectaba la película, aunque la de Jim tenía diálogo y no puede decirse que fuera muda. Jim quería que compusiese la banda sonora y me convenció de que era necesaria.
[…]
Cuando llegó el momento de estrenar la película, Jim también quiso publicar la banda sonora. Con la ayuda de mi amigo John Hanlon, creamos la banda sonora de Dead Man; para la transición entre escenas usamos el sonido del Lincoln y también incluimos fragmentos de Johnny Depp recitando poemas de William Blake, el poeta que se menciona numerosas veces en la película. Aunque en la película no había coches, sólo caballos y trenes, en la banda sonora se oye al Continental avanzando sin prisa por carreteras secundarias vacías una noche de verano con el sonido de los grillos al fondo.


[Malpaso Ediciones. Traducción de Abel Debritto]

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Special Deluxe. Mi vida al volante, de Neil Young


En este segundo volumen de memorias Neil Young introduce una serie de cambios que marcan la diferencia. En vez de imágenes, incluye ilustraciones hechas por él mismo. En ellas retrata los coches que ha tenido durante su vida, y en esta ocasión los vehículos (y los dibujos) cumplen la función de hilo conductor. A través de esos coches y de los recuerdos asociados a ellos, se va exhumando el pasado. También hay extractos de canciones: escritas por él o escritas por otros. Es como si, en esta segunda parte, Young rellenara algunos de los huecos del primer libro. No me interesan mucho los coches, por no decir nada, pero su evocación, de mano de Young, trae aparejados recuerdos importantes que no había contado antes. Aquí, un par de extractos sobre la composición de la BSO de Dead Man, uno de sus mejores discos y una de las mejores películas de su director:

Jim Jarmusch, amigo y cineasta, rodó Dead Man en 1995 y me pidió que me encargara de la banda sonora. Johnny Depp y Gary Farmer interpretaban a los dos personajes principales; Farmer daba vida a un indio que se llamaba Nadie y Depp a un contable sumido en una búsqueda cósmica.
Cuando vi la película sólo tenía diálogo y le dije a Jim que era una obra maestra. Lo era. Era un clásico extraño, único. Me parecía un clásico mudo, de esos en los que alguien tocaba un órgano o un piano en el cine mientras se proyectaba la película, aunque la de Jim tenía diálogo y no puede decirse que fuera muda. Jim quería que compusiese la banda sonora y me convenció de que era necesaria.
[…]
Cuando llegó el momento de estrenar la película, Jim también quiso publicar la banda sonora. Con la ayuda de mi amigo John Hanlon, creamos la banda sonora de Dead Man; para la transición entre escenas usamos el sonido del Lincoln y también incluimos fragmentos de Johnny Depp recitando poemas de William Blake, el poeta que se menciona numerosas veces en la película. Aunque en la película no había coches, sólo caballos y trenes, en la banda sonora se oye al Continental avanzando sin prisa por carreteras secundarias vacías una noche de verano con el sonido de los grillos al fondo.


[Malpaso Ediciones. Traducción de Abel Debritto]

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