Duele




Paete, non dolet.

(Arria tras pasarle a su marido, Peto, condenado a muerte por el emperador Claudio, la daga que ella misma se había clavado previamente, según recoge Plinio el Joven)



La noche que disipa sombras puede
Quedarse detenida en este altar
De espejos que infinitos multiplican
Tu cuerpo que es el pan que ahora se eleva
Un nuevo sacramento que me salve
En el viril de licra que lo cubre

Cuando Arria hundió mortal la daga dijo
Abierto el pecho por su propia mano
No duele para consolar a Peto

Yo en cambio sufro tu puñal clavado
Cuando en tu pedestal indiferente
Le pones a tu cielo tasa y precio

A fin de mes no mata pero duele
La copa ya vacía y sin tabaco
Tenerla dura y no tener un duro

--MMM--

Ilustración:  Peto y Arria (Grabado de John Boydell de un dibujo de Robert Dunkarton basado en una pintura de Benjamin West, 1773).

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