El verso definitivo

Oh, sí, ya lo creo,

Escribiré el verso definitivo

Y las palabras fluirán

Como la sangre en la batalla.

Golpe a golpe,

Brotarán los pétalos del rosal

Y tras embestidas feroces

Vibrarán las espadas,

Se quebrarán los escudos,

Se desangrarán las gargantas.

Ya noto como vienen

Las rimas,

Los juegos de letras más jóvenes,

La música,

Ahí viene galopando, abriéndose camino

Entre los árboles del bosque.

Y ahí,

Ya se acercan las sílabas

Cogidas de la mano,

Unidas por la fugaz certeza,

Y con ellas el primer verso,

Que llegará tarde o temprano,

Pero no, todavía no,

No durante la noche nublada

En la que la niebla ya no distingue

La mentira del secreto.

Y vendrá,

Vendrá sin duda una canción

Que hablara de los hombres despojados

De la carne;

Vendrá,

Vendrá el suave susurro

De la lluvia

Tamborileando sobre el cristal,

El zumbido de las abejas

Que seducen las flores,

Pero tal vez lo haga mañana,

Cuando el cielo ya no tenga dudas,

O cuando la luz disipe

La timidez de los versos.

Sí, puedo percibirlo

En los adoquines gastados

Y en la mirada acusadora de las gárgolas,

En las persianas entrecerradas,

En la lumbre cansada de las farolas,

En las manos entrecruzadas

De los amantes furtivos.

Vienen,

Vienen y todos lo saben,

Pero algo ocurre

cuando llega el papel pálido,

Tan frágil,

Y esquivo,

Que las palabras no se aventuran a mancharlo.

Huyen,

Huyen los versos despavoridos,

Incapaces de desvirgar la página.

No importa,

Pues llegará el día

En el que serán valientes,

Y quizás en un principio

Apenas acaricien

Con los dedos su blancura,

Pero después

Conquistarán la llanura

Con la fuerza de un diluvio.

Y sí,

Vendrá,

Vendrá algún día la poesía,

Aunque en este día se esconda,

A pesar de su piel cubierta por el humo,

Llegará tal vez una tarde

Al son de las golondrinas,

Arrastrada por la fuerza

De las olas enfurecidas.

Llegará,

Pero no durante esta noche

Ni durante este día,

En el que encenderé un cigarro

Y a cada calada

Observaré como brillan

Las pepitas de plata

Sobre este océano de azabache.


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