Intocable



  la costumbre inaceptada de andar irremediablemente solo,
Antonio Lucas



Late oculto en el roce del abrazo
Un vano afán de permanencia
De quedarse en el otro
De dejar un poso una huella
Por eso yo no toco
Por eso rehuyo en silencio
Las pieles que claman extrañas

Porque tu nombre no detendrá mi caída
Ni yo sirvo ya para sustento de nadie
Guardaré en mi bolsillo
La mano incauta
               esa que tendí una vez
La misma que ahora sabe
Que no hay
Nada a lo que aferrarse

Distraeré mis dedos
Con las pelusas
La moneda oxidada
Y el agujero
Que empieza abrirse
En el fondo

B. Vargas

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