¿Qué es el arte?

Dentro de los innumerables e intensos debates que tienen lugar en el terreno artístico, quizá el más fundamental de ellos se revele como el más difícil de resolver:

¿Qué es el arte?

Y es que la noción del arte ha cambiado profundamente a lo largo de la historia, habiendo pasado de ser un concepto más o menos cerrado y aceptado convencionalmente, en el que aspectos como la belleza o la calidad técnica de las obras eran características fundamentales que lo definían, a encontrarnos en la actualidad con una gran variedad de manifestaciones artísticas que superan absolutamente la idea tradicional de lo que se ha considerado como arte. Esto no significa que hoy en día no pueda existir una definición, sino que serían necesarias muchas definiciones (o una global con muchos matices) para poder dar cabida a cada tipo de manifestación artística.

Para mi, y de forma general, el arte actual es una forma de expresión cuya característica principal es, y tiene que ser, la provocación. Provocación en el sentido de incitación, de interpelación, de capacidad para generar una reacción en el espectador; el arte puede hacernos reír, puede hacernos llorar, puede hacernos soñar, puede despertar nuestro espíritu subversivo o inducirnos a la reflexión más trascendental. Y es que el arte puede provocar cualquier cosa menos la indiferencia: lo podemos amar, lo podemos odiar, podemos quedarnos fascinados por su belleza, o indignados por su osadía, pero por favor, que nos toque, ya sea acariciándonos con cosquillitas de placer, o sacudiéndonos como una bofetada en nuestra conciencia.

Los artistas actuales, a la manera de filósofos, activistas, revolucionarios o poetas, expresan su particular visión del mundo a través de unas obras (ya sean objetuales o no objetuales) concebidas en muchos casos para interpelarnos. Bajo una gran cantidad de manifestaciones artísticas diferentes que van desde las tradicionales pinturas y esculturas, pasando por los ready made, performances, acciones, instalaciones, video y net-art, llegando a formas de arte total en las que los limites se destruyen escapándose de definiciones y clasificaciones posibles, los artistas nos ofrecen la oportunidad de salir de nuestro letargo de pensamientos rutinarios al presentarnos sus puntos de vista posiblemente divergentes de los parámetros estereotipados del pensamiento global, introduciéndonos en su mundo fantástico de creatividad, recordándonos historias, seduciéndonos quizá con ideas opuestas a las nuestras, o reafirmándonos en otras.

El arte sirve para llenar de matices nuestra existencia, para enriquecerla e intensificarla, para manchar de colores la paleta monocroma de una vida insulsa sin emociones ni cuestionamientos. El arte es para mi una especie de medicina del alma en la que nunca quedó claro quien es el doctor y quien es el paciente, pues tanto artistas como público se necesitan recíprocamente protagonizando una historia infinita de amor y desengaño.  El arte es la prueba irrefutable de que algún día existimos como sociedad y como individuo, y que nos sirve, en definitiva, para no pasar de puntillas por este mundo.

 


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