El muro




Este paisaje hermoso es luz que muere
Francisco Brines

And this loneliness won't leave me alone
Otis Redding



I

Como una cicatriz de luz en la persiana
El sábado me despertó la tarde hundido
En la resaca en la tristeza solo
Prendida la flor sucia del recuerdo
La asfixia al respirar el aire denso
De labios y de sexos sin un nombre

Pensé coger el coche y conducir
Quería llegar al mar
Mandarlo de una vez
Todo a tomar por culo


II

En la orilla junto al pantalán las olas
Gigantes que rompían bramando
Absorto y de rodillas como en Bécquer
De párpados abiertos en los muertos
Ciegos rostros miembros rotos roca dura
Que el mar va devolviendo en la escollera
Sellados con perfil de algas y espuma

Y era el mar
Salitre en el rumor
El mar imán
Y no pensar en nada


III

No fue fácil encender
El último marlboro del paquete
Que el viento consumió y apenas pude
Saborearlo

                   así es la vida
Tan sólo una calada y después qué


IV

Y en el muro nuestro muro en que arrojamos
Las noches de inocencia los despojos
Unos adolescentes jugaban a pelearse
Y ebrios de vida se empujaban
En una improvisada coreografía

Uno de ellos se acercó y temí
Que fuese con razón a preguntarme
Qué coño hacía mirándolos


V

Hombre maestro
                           y su voz
Algo en sus ojos
Lo vi entonces casi un niño
Sentado al fondo de la clase
Aunque no pude recordar su nombre
Después de tanto
Pensé en mis hijos aún pequeños
El sol que entraba a iluminar la herida
En la mesa donde preparaba clases
Y en todo lo que ella
                                 me había hecho perder


VI

El chaval vino fumando y ocultaba
Con la mano el cigarrillo
Para evitar que el viento
Lo consumiera
                        y me ofreció uno
Y me contó que recordaba
Mis clases y un poema
De Góngora que les leí
Y estaba agradecido dijo
Por los consejos que les daba
Sin saber muy bien a cuáles
Se refería


VII

Y siguió hablando y dando nombres
De sombra y humo que ascendía en el labio
Y los amigos
Gritaban que nos vamos
Y una joven lo llamó
                                como enfadada

El viento la despeinaba y pensé
En la hebra voladora del soneto
En la arena de la vena y en la nieve
Blanca venciendo al oro
Febo eclipsado 


VIII

Sin esperarlo el tío me dio un abrazo
Cuídate que te veo mal
                                      maestro

Y antes de volverse sonrió
Y el sol se ahogó en el mar
Y se alejaban

La chica lo besó en la boca
Otro amigo lo golpeó en el hombro
Y el viento se iba llevando
                                          risas e insultos

--MMM--

Ilustración: © Jean-Daniel Bouvard

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