REGRESIONES en EL LENGUAJE DE LOS PUÑOS

 Vicente Muñoz Álvarez sostiene su libro. Junto a él Carlos Salcedo Odklas, David González y Gabriel Oca Fidalgo.

Ayer aparecí por sorpresa en León. La ocasión lo merecía. La presentación de Regresiones, la nueva novela de Vicente Muñoz Álvarez. 

No se dan muchos días como el de ayer en la vida de un escritor y menos todavía en la vida de un escritor en los márgenes de la cultura oficial. Y no hablo de mí. Hablo de Vicente Muñoz Álvarez. Un tío que lleva dando el callo más de 20 años, escribiendo y editando libros prácticamente cada año desde que le conozco (allá por el 95 o 96), amén de su labor al frente del mítico Vinalia Trippers o como coordinador de antologías de muy diversa índole... Sin embargo, ayer todo se conjuró para que la presentación de Regresiones saliera perfecta. Desde el hermoso día soleado a la cantidad de peña que llenó hasta la bandera el Gran Café, disfrutó de la presentación y se llevó un ejemplar de Regresiones con la dedicatoria de su autor. Dicho de otro modo: ayer, a mi entender, Vicente Muñoz Álvarez se consagró en su ciudad, una ciudad que está presente en todas y cada una de las páginas de estas Regresiones.

Silvia, Vicente y David.

Otra sorpresa fue Alberto García-Alix. Coincidió que salí afuera a fumar y estaba hablando con Rafael Saravia cuando de pronto veo venir a Alix, seguido de Marta, una chica de su equipo de trabajo, así que le saludo, me mira, le digo: David... entonces me reconoce, se le ilumina la cara con una sincera sonrisa, nos abrazamos, nos saludamos, charlamos, y Marta nos saca esta fotografía, antes de entrar todos dentro a seguir disfrutando con las Regresiones de Vicente Muñoz Álvarez:


PLATILLOS PAISTE VERDES

(El ritmo continúa)


tuve unos platillos Paiste verdes que brillaban como ningunos en los conciertos y locales de ensayo... tuve unos platos Paiste verdes, sí, con Veredicto Final, mi banda ochentera, recién salido del cascarón, y aunque no era ningún prodigio de baterista brillaba con ellos y ellos conmigo tocando ensimismado con mi banda aquellos temas: Fiesta gitana, Desesperación, Arizona, Polka, Camino del Sur...tuve unos platos Paiste verdes, verdes como la esperanza verde, y con ellos por montera me enfrentaba en cada concierto y ensayo al mundo sin pensar en nada más, viviendo la noche leonesa y persiguiendo a ciegas un sueño, o mi destino, no lo sé, pero ahí estaba yo, aporreando la batería (una Trak que habíamos pillado en Groucho a medias entre Bingo, Luis y yo, y a plazos, por supuesto, a cuenta de los bolos que nos fueran saliendo) con dieciocho y diecinueve años, en aquella galaxia maravillosa y lejana que fueron los 80... tuve unos platos Paiste verdes y ahora tengo la pluma, y con ella por montera, como entonces con las baquetas, sigo tocándolos, intentando no perder el rumbo ni el ritmo (cosas ambas muy habituales en mí) y sacándoles aún extraños y evocadores sonidos...

de un modo u otro
el ritmo continúa


Vicente Muñoz Álvarez en Regresiones 
(Ediciones Lupercalia, febrero 2015).


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