La Reina Maga



Estoy pensando qué hubiera pasado si alguno de los Magos de Oriente hubiese sido mujer. Y no sé por qué, imagino a mi tía Librada que se hubiera echado a la calle, tras escudriñar el cielo, impelida a seguir la estrella por esos andurriales... Estoy seguro de que hubiese optado por llevarle al Niño regalos menos simbólicos que la mirra, el incienso y el oro (que se gasta, ay, en un suspiro), pero, sin duda, mucho más prácticos: unas babuchas, unos calcetines, un esquijama calentito...

Si el Cielo existe, allí estará ella hoy, como cada tarde del 5 de enero, esperando el paso de la cabalgata y terminando alguna bufanda de punto para endosársela mañana a algún sobrino, que luchará después por no tener que ponérsela nunca. Qué nostalgia.

--MMM--

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