El congreso de literatura, de César Aira

MEXICAN WRITER CARLOS FUENTES IN GUATEMALA CITY

Carlos Fuentes observado por su clon.

Disculpen la ausencia pero es que he estado de bodas de plata en Gijón. Mi prima, que hacía veinticinco años que se casó y había que recordárselo, en fin. Por eso no he escrito nada, ahora eso sí, he leído. He leído a argentinos, muchos, varios, dos. Leer literatura argentina contemporánea es como ir de bodas de plata, es una fiesta, sí, pero con la misma gente que hace veinticinco años. No son los mismos escritores, claro, pero es la misma gente, se lo aseguro, con sus mismas palabras, sus mismas frases, el mismo tonito que va enredando, ése, sí.

El congreso de literatura es mi primer Aira. Tenía ganas, llevaba leyendo toda la vida a otros argentinos hablando de Aira, metiéndolo en sus novelas como personaje de ficción, haciendo artículos-ficción, artículos-no-ficción (usease, artículos y ya), sobre ese tal Aira que se había convertido en un eje de la narrativa argentina contemporánea. (Hay varios ejes, ya saben que siempre hay varios porque si hubiese un solo sería un centro y no un eje). Así, ya no tenía claro si César Aira era un escritor o un personaje y por tanto tenía ganas de ver qué tal, creo, creo, que es, como todos los escritores argentinos de la tradición argentina, un personaje.

Mi familia, hacia los postres del banquete, se empeñó en discutir si era lícito faltar a la verdad en una novela a cuentas del retrato de la Guerra Civil y la dictadura posterior que Ken Follet hacía en su última novela, los tenía indignadísimos. No se piensen que mi familia vive debatiendo en este plano intelectual, son todo excusas para cagarse en Mariano Rajoy y Zapatero. (Mariano Rajoy y Zapatero, así, todo junto, como si fuese una sola persona). El caso es que El congreso de literatura, como buena novela argentina, hace ficción-realidad, cuenta la historial de un escritor que asiste a un congreso con el malévolo plan de clonar a Carlos Fuentes y hacer un ejército de Genios. La novela, escrita como relato personal, hace eso de irnos revelando poco a poco pequeños datos de la historia que van aportando nuevas e inesperadas perspectivas  a los hechos.

El problema de este eje de la literatura argentina es que se encuentra entre la genialidad y la pamplina y a veces uno no sabe dónde anda. Además, aquí el escritor funciona por emborrachamiento (como en Las Teorías Salvajes de la Oloixarac, o en Los Electrocutados de Zooey ). Al final, uno acaba leyendo una trama loca, con clones, Carlos Fuentes, antiguas amantes divinas, gigantes gusanos azules, abejas recoge células, exoscopios, que realmente no importa pues todo da pie a locas disquisiciones que a veces van y otras no van a ningún lado.

Vi que la terraza de un edifico alto estaba llena de gente mirando a lo lejos y gritando. En los balcones todo alrededor de la plaza sucedía lo mismo. Empezaron a repicar las campanas de la Catedral, frente a nosotros. Por mi parte, podría haberlo contemplado como algo normal: no conocía las costumbres de la ciudad y nada impedía a airapriori que los amaneceres de domingo fueran así, con los lugareños asomándose a balcones y terrazas para ver cómo estaba el clima, y festejando a gritos que fuera bueno para sus paseos o prácticas deportivas; las campanas de la Catedral por su parte no hacían más que llamar a la primera misa; las familias partían bien temprano a sus picnics… De no haber estado con Nelly podría haberlo tomado por la rutina dominical.

Primera parte correcta, descripción de acciones. Luego entra en lo argentino puro y duro, vamos a elucubrar que quizá esto podría ser normal y me tiro un rato justificándolo para luego llegar a la conclusión de que no ya que otro personaje me dice que no, entonces ¿para qué te pasas un rato ahí dándole vueltas? Pues porque eres argentino, está en ti marear la perdiz ad infinitum. Mola, porque uno está de fin de semana de bodas de plata y no tiene otra cosa que hacer que hartarse a comer y a leer, y perderse en las palabras de alguien que escribe bien entre siesta y siesta pues mira. Pero bueno.

The post El congreso de literatura, de César Aira appeared first on La vida panorámica.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*